Un destete en medio del caos

Destete en medio del caos

Estos últimos meses han sido caóticos, llenos de cambios trascendentales y nuestra lactancia se perdió entre medio.

No tuvimos un destete del todo forzado pero las circunstancias no nos dejaron despedirnos de esos momentos tan especiales como nos habría gustado.

Este año ha sido complicado para nosotros. En enero mi suegra ingresó en el hospital, un hospital que nos quedaba prácticamente a una hora de casa. Mi marido es hijo único por parte de madre, así que no quería ni podía compartir esa carga con nadie más. Todos los días iba a verla y el peque y yo íbamos día sí y día no, nos pasamos horas y horas pasillo arriba, pasillo abajo, intentando que él no notara nuestra tensión, nuestra preocupación, pero eso es imposible, parece que los niños tienen una sensibilidad que los adultos hemos perdido.

Y de repente, sin darnos tiempo a digerirlo, en febrero mi marido perdió a su madre y a su abuela con menos de veinte días de diferencia.

El 1 de marzo nos enteramos de que estaba otra vez embarazada. Era un embarazo buscado, deseado y nos alegramos, pero me entristece reconocer que no sentí esa plenitud, esa felicidad radiante, esa montaña rusa en el estómago como cuando me quedé embarazada del primero. Pese a todo, no soy capaz de decir que llegó en mal momento. Junto con nuestro peque mayor nos ha ayudado a superar esas pérdidas tan grandes y a esforzarnos por no perder esa vitalidad, ese amor por la vida y las pequeñas cosas que caracteriza a nuestra familia.

A finales de marzo nos cambiamos de casa. Estuvimos poco más de un mes en casa de mis padres mientras arreglábamos la casa nueva. Los que tengáis niños pequeños entenderéis mejor que nadie lo que puede suponer todo ese remolino de cambios con un bebé de año y medio y un embarazo. El peque estaba estresado y mamá también, como resultado un aviso de aborto. Suficiente como para que mi comadrona empezara a presionarme para que dejara de darle el pecho. Me dijo que estaba muy delgada, que dar el pecho suponía un gasto de energía muy grande, que no era bueno darle el pecho estando embarazada y que igualmente tenía que destetarlo antes de que naciera el segundo. Yo sabía perfectamente que lo que me decía no era verdad, se puede dar el pecho estando embarazada y no me daba ningún miedo la perspectiva de una lactancia en tándem. De hecho, mi peque sólo mamaba una vez en todo el día, cuando se despertaba por la noche.

Pero siempre te queda ese runrún en la cabeza de ¿y si me estoy equivocando? ¿Y si estoy anteponiendo al mayor al pequeño o al revés? Entré en el segundo trimestre de embarazo sin barriga y con mucha sensibilidad en los pechos. Entre una cosa y otra dar el pecho empezó a resultarme molesto y poco a poco, con mucha paciencia y muchos mimos, conseguimos que algunas noches el peque ya no mamara. Y a finales de mayo una noche no pidió teta, ni la siguiente, ni la otra, ni la otra y con casi 22 meses se destetó.

La primera noche que dormimos en la casa nueva fue la primera vez que nuestro peque durmió del tirón sin despertarse. Para mí fue un indicador de que por fin, después de tantos meses, se sentía relajado, descansado, a gusto. Y no pude evitar sentirme algo culpable, sentir que tendría que haber intentado mantenerlo al margen de todo lo que nos había pasado. Por suerte los niños tienen una capacidad de adaptación increíble y nos dan mil vueltas.

Y esta es mi manera de despedirme de nuestra lactancia porque necesitaba contarlo, necesitaba decir que echaré en falta esos momentos sólo entre tú y yo, esa conexión especial al sumergirme en la profundidad de esos enormes ojos grises que me dicen te quiero mamá. Tu costumbre de cogerme el dedo índice con tu manita suave mientras te abrazo y te calmas en mi pecho. Todavía hoy me deja perpleja el hecho de ser capaz de haberte alimentado. Lo echaré de menos pero soy consciente de que te haces mayor muy deprisa y que esta etapa ha pasado pero que seguimos y seguiremos disfrutando y descubriendo otras etapas nuevas y maravillosas.

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3 comentarios en “Un destete en medio del caos

  1. Pingback: La odisea de la lactancia materna | Mamá hace oídos sordos

    • Muchas gracias, aunque no pienso que sea para tanto, es totalmente posible dar el pecho estando embarazada mientras no se tengan contracciones y las cosas vayan bien, y mi peque mamaba sólo una vez por la noche, así que tampoco era mucho desgaste, también es verdad que no todas nos encontramos igual de bien cuando estamos embarazadas. ¡Un beso!

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