Ante la guerra de los percentiles

La guerra de los percentiles

Desde que mi hijo empezó la alimentación complementaria a los seis meses, la obsesión de la enfermera de pediatría y la pediatra para que mi hijo ignorara sus genes y su constitución, y se convirtiera en una pelota de playa me llevó de cabeza durante meses hasta que me planté y empecé a hacer oídos sordos.

Como ya he dicho en alguno de mis otros posts, mi hijo es un niño muy movido, no para quieto nunca, si a eso le sumas los genes de sus padres que de pequeños fuimos niños palo (ahora ya no), y que no es de comer mucho, por lógica, no estará en los puestos más altos de las dichosos percentiles. Pero parece ser que mi pediatra, y no creo que sea la única, no aplica la misma lógica que yo y no entiende muy bien lo que son los percentiles.

Lo que te dice el percentil de altura, por ejemplo, es dónde se sitúa tu hijo entre 100 niños sanos, es decir, que si cogemos a 100 niños sanos, el niño más alto tendrá un percentil 100 de altura y el más bajito un 1 (aunque los percentiles van del 3 al 97). Pero tanto el alto como el bajito son niños totalmente normales y sanos, porque no todos somos iguales. Y con el percentil de peso es exactamente lo mismo. Si salimos un momento a la calle y nos ponemos a comparar nuestra altura o nuestro peso con el resto de adultos que pasen por delante nuestro, ninguno será igual que nosotros y no por eso vamos a pensar que están enfermos.

Es una lucha casi titánica ir en contra de las “recomendaciones”, por no decir imposiciones, de tu pediatra. Lo primero que atacó obviamente fue la lactancia materna, me estuvo machacando durante meses con que le redujera las tomas, que le ofreciera primero las papillas y después el pecho y, finalmente al año, que directamente le quitara el pecho. “Tu hijo no come porque toma pecho”, me dijo. Yo le contesté que no pensaba quitarle el pecho y que porque mi hijo no se comiera 300 gr de verdura no quería decir que no comiera. Sólo le faltó decirme que le pusiera un embudo en la boca.

Menos mal que yo había leído mucho y estaba al tanto de otras posturas médicas acerca de la introducción de alimentos (ya haré otro post al respecto). Menos mal que no le hice caso, ¡menos mal!, porque mi hijo no tiene ningún trauma con la comida, acepta muchísimos alimentos y rechaza también otros, como todos los niños. Es cierto que es algo especial en cuanto a gustos, pero tiene a quién parecerse, porque mi marido es igual, bueno, de hecho mi marido es mucho peor.

A parte de la pediatra parece que sea obligado entre las madres comparar a tu hijo con los de los demás, no voy a decir que yo no lo haga porque no sería verdad, pero no se me ocurriría nunca decirle a una madre “Qué pequeñito es tu hijo, ¿no?”, “Si parecen de la misma edad y eso que el mío es un año más pequeño” o “Tu hijo cada vez que lo veo está más delgado”. Ese tipo de comentarios están de más, no benefician a nadie, la mamá del niño que es más bajito o más delgadito ya lo sabe, tiene ojos en la cara, es posible que en su familia o en el médico ya la estén machacando, puede que incluso le preocupe, y no le apetece salir al parque y que encima allí también se lo recuerden.

Por otra parte, me parece de muy mal gusto hacer comentarios, por muy sutiles que sean, para hacer entender a otras madres que tu hijo es mejor que el suyo. Ya sea porque habla mejor, camina mejor, come mejor, duerme mejor… porque además de quedar mal, jamás convencerás a una madre que otro niño es mejor que el suyo, todas pensamos que el nuestro es mejor que ningún otro. Para mí mi hijo es el mejor del mundo haga lo que haga porque es mi hijo y ya está. Y me parece genial que para las demás mamás los suyos sean los mejores del mundo, no entendería que no fuera de esa manera. Así que, mamás del parque o del supermercado o del ambulatorio que os gusta sacarle defectos a los hijos de las demás, no lo hagáis más, no os hacéis ningún favor.

Y por si todavía alguno o alguna está preocupado por los percentiles de sus hijos, yo siempre les digo a mis conocidos “¡Pero si mi marido midió 46 cm al nacer y pesó poco más de dos quilos y medio!”, y la inmensa mayoría tiene que levantar la cabeza para mirarle porque mide metro noventa y pesa casi noventa quilos. Pero si midiera metro cincuenta y pesara doscientos quilos le querría igual porque para mí mi marido también es el mejor del mundo.

¿Y a vosotros también os traen de cabeza los percentiles?

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9 comentarios en “Ante la guerra de los percentiles

  1. Yo soy de esas mamás a las que nos traen de cabeza los percentiles, de hecho mi primer hijo hasta los 6 meses no entró en el percentil 3. Siempre ha estado bajo de peso y de altura y cada mes hemos tenido que llevarle al médico para que le midiesen. Le han hecho pruebas de todo (celiaquía, tolerancia a alimentos etc.) y está perfecto. Incluso la pediatra del centro de salud nos derivó al hospital para que allí le valorasen. Allí no utilizaron los percentiles que normalemente estamos acostumbrados a ver, sino que utilizaron medidas americanas (no me preguntéis porqué) y dijeron que el niño estaba perfectamente y dentro de la normalidad.
    Los padres somos bajitos y delgados ¿qué queremos que nos salga como Pau Gasol?
    Creo que muchas veces los padres nos obsesionamos con que nuestros hijos estén en la media de los percentiles, porque también si están por encima nos preocupamos, y no somos conscientes de que siempre han existido, y afortunadamente seguirán existiendo, niños altos, bajos, gordos y delgados.
    Creo que hacer un seguimiento de la evolución del niño en cuanto a peso y altura está muy bien para descartar posibles deficiencias alimentarias o enfermedades, pero en mi opinión a los percentiles hay que darles el justo valor que tienen y no volvernos locos creyendo que nuestro hijo estará más sano si está en un percentil mayor.
    Estoy totalmente de acuerdo contigo en que las comparaciones (muchas veces inconscientes)hacen daño a los padres, porque queremos que nuestros hijos estén sanos. Cuando dí el curso de preparación al parto la matrona nos dijo que nunca comparásemos a nuestro hijo con otro, porque cada uno es diferente y especial, y creo que eso es lo más importante.

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    • A mi hijo también le hicieron muchas pruebas y estaba perfecto. Cada niño es diferente y crece a su ritmo. Sobre los percentiles americanos, creo que hay diferentes percentiles y aquí, si no lo han cambiado ya, los percentiles están hechos a partir de niños que se alimentan principalmente con biberón que, por lo general, al principio crecen más que los niños alimentados con leche materna.

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  2. Hola! Buen post. Me ha gustado especialmente lo de las comparaciones entre bebés que me parecen odiosas. Además lo he vivido en mis carnes. Mi bebé nació prematuro y pesó 1,900kg. Era muy delgadito aunque largo. Crece a buen ritmo, pero no es un bebé gordote. Hay madres y abuelas que son poco consideradas con eso y he tenido que escuchar comentarios tipo “mira mi nieto, nació un mes después que el tuyo y pesa el doble!” En fin.. En cuanto a los percentiles nunca les he prestado atención, de hecho no sabía como se medían hasta que he leído tu post. Mi niño está feliz, se ríe, juega, se mueve, … Y nunca le obligo a comer más de lo que él quiere. Un abrazo.

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    • Las comparaciones son odiosas y lo que dices de que tu hijo es un niño feliz, ríe, juega y se mueve… ¡es lo mismo que le decía yo a mi pediatra! A veces tengo la sensación de tener que ir justificando a mi hijo por ser delgado. Un abrazo

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  3. De verdad, qué manía con los piiiii percentiles!!! Que lo que importa es que estén sanos y como tú bien dices influye todo: constitución, genética, actividad, alimentación…
    Mi pediatra al principio superobsesionada porque mi Simiwenza pesó 2, 800kg al nacer y ella decía que era poco, que era pequeña, que había que vigilarla… Yo con un estrés que no veas.
    Cuando la pesé la primera semana y ví que había cogido peso ya, me hinché a llorar. No sé por qué nos tienen que presionar tanto con el tema peso. Me parece absurdo mientras todo vaya bien.
    Mi hija ha cogido mucho peso cada mes y cambió su actitud por completo, dándonos la enhorabuena y diciendo que la baby estaba de fábula. En fin, aunque le agradezco sus ánimos, creo que estos deberían ser por otras cosa y no por el peso. Como por ejemplo que esté sana o bien cuidada, que no haya desistido en darle el pecho a pesar de las dificultades que hemos pasado….
    Por cierto, me encanta tu blog.
    Un saludo guapa!

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    • Es que con lo del peso se pasan bastante en mi opinión. Totalmente de acuerdo contigo en que deberían felicitarnos en vez de machacarnos tanto, ¿es que acaso creen que a ellos les importa más que a nosotras que nuestros hijos crezcan bien? ¡Muchas gracias por comentar, muy interesante tu blog también 😉 !

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  4. Ay, pues sí que me traen de cabeza sí… Pero al contrario, mi hija esta 1,5 puntos por encima de la media. Vamos que miras su curva comparada con la estándar y sube como el dragon khan…
    Y no, no siempre es tan bueno “estar de buen ver”
    Como tu bien dices, influye mucho la constitución: mi padre pesó 5k al nacer, mi suegra era muy alta de joven y yo también era la más grandota de la clase (hasta que a los 11 años, con el periodo me paré en seco de crecer) A sus 6 meses y medio usa una talla de 1 año y a veces noto comentarios así “sutiles” como que la engordo demasiado (nota: yo también estoy de buen ver) y lo que no saben, es que me trae de cabeza con la comida desde el mismo día que nació. Tuvimos mucho problemas con la teta, después cuando a los 3 meses me pasé al biberón, igual. Tomaba lo que tenía hambre, pero para su peso y edad, comparando con otros niños, era muy poco. Ahora con la alimentación complementaria igual. Y la gente venga con que la cebo… como si yo fuera la culpable de tener una hija gordota y grandota.

    Así que la moraleja de todo esto es: Pasando de la gente, que hagas lo que hagas, siempre van a tener que opinar y siempre su hijo o el hijo de su vecina la del 5º tenía una complexión más “normal”

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    • A veces pienso si a alguna madre le dicen que su bebé está perfecto tal y como está, igual que durante el embarazo, a unas nos dicen que tenemos poca barriga y a las demás que tienen demasiada. Tengo pendiente una entrada sobre la alimentación complementaria porque es un tema muy importante y que también nos trajo problemas.

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  5. Pingback: Mamá hace oídos sordos

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