No soy primeriza pero tengo muchas dudas

No soy primeriza

Cuando ya tienes un hijo y vuelves a quedarte embarazada mucha gente te dice cosas como “Ya lo tienes todo hecho” o “Bueno, tú ya sabes de qué va”. Pero no es así. Cada embarazo, cada hijo, es un mundo y no es lo mismo tener uno que dos.

Sí que es cierto que el embarazo, pese a ser diferente, pese a que es más cansado (hay otro peque que te requiere constantemente), lo vives con más tranquilidad. No te asustas o te preocupas tan fácilmente, porque hay muchas cosas que ya has experimentado y la primera vez ya te informaste de si era normal o no. Durante mi primer embarazo leí y me documenté muchísimo, con este apenas he podido abrir un libro.
Tengo una espinita clavada que hace que me sienta culpable por no prestarle la misma atención que le presté a su hermano en su día. El primer embarazo fue algo mágico, maravilloso, cada día descubría cosas nuevas, le cantaba, le hablaba, me paraba a observar cada sensación, cada movimiento, me hacía miles de fotos… Con el segundo no he podido centrarme tanto, debido en parte a algunas circunstancias (ya os expliqué alguna cosa en el post del destete) y a que tengo un torbellino al que atender, que todavía es pequeño. Me da pena no poder dedicarme al segundo como lo hice con el primero pese a ser consciente de que es lo que hay, que a partir de ahora me voy a tener que partir en dos y van a tener que compartirme.

Estoy de más de 38 semanas y mi preocupación principal es el parto. Con el primer embarazo no me preocupaba tanto, no sé si por ingenuidad o por desconocimiento, pero no me daba miedo. “Es algo natural, todas las madres del mundo pasan por esto cada día”, “No será para tanto” me decía a mí misma. Yo iba con la idea de un parto natural, sin epidural, quería moverme lo que quisiera, que me pusieran a mi hijo encima nada más nacer, que no le cortaran el cordón umbilical hasta que no dejara de latir… pero en esto de los partos nunca se sabe, nada salió como yo había planeado.
No me extenderé con mi primer parto porque ya lo explicaré en otra entrada, pero para que os hagáis un poco a la idea os diré que, pese a todo, no tuve un mal parto. Dilaté hasta los diez centímetros sin epidural, las contracciones eran horribles porque dilataba muy rápido y no tenía descanso entre una y otra, pero mi hijo no salía, tenía una vuelta de cordón y acabaron poniéndome la epidural y haciéndome una episiotomía (eso sí que me da terror). Pese a que el dolor cesó, pese a que me quedé muy relajada, soy muy cabezota y de nuevo voy con la idea de parir sin epidural. No es que esté en contra, pero no me gusta la idea de que me claven una aguja de ese tamaño en la espalda, y aunque no tuve efectos secundarios, no soy muy amiga de los medicamentos. Pero intento no obcecarme con eso, cuando me encuentre en situación ya se verá y no hay que descartar nada. Yo siempre digo que habría firmado lo que fuese cuando estaba de parto, ¡hasta una hipoteca!

Pero más que el parto en sí, ahora tengo una preocupación que no tenía la primera vez, y es cómo le afectará a mi peque mayor. ¿Cómo llevará el no dormir una o dos noches sin sus papis? ¿Cómo llevará el que yo tenga que estar unos días en el hospital? Sé que cuando lo traigan a verme después no querrá irse y se me partirá el corazón, ¿pero qué voy a hacer? Yo lo escondería debajo de la cama del hospital o me iría de puntillas a casa con mis dos peques, pero no puede ser. Sé que es algo que tiene que pasar, que de hecho va a pasar dentro de nada, pero me angustia muchísimo.

Otra cosa es cómo se llevará con el bebé, si tendrá muchos celos o no. Desde que le dije que su hermanito está en la barriga de mamá está muy emocionado. Le da besos a la barriga, la abraza, lo llama por su nombre, le enseña cosas (a la barriga, sí), le pone juguetes encima… Si le decimos que hay que lavarse las manos, por ejemplo, él pregunta “¿Peque también?”, “No cariño, él no puede lavarse las manitas”. Pero aunque le encanten los bebés, pese a que sea muy cariñoso, eso no quiere decir que luego no tenga celos, porque no hay que olvidar que sólo tiene dos años y no es consciente realmente de lo que significa tener un hermano. Pero aunque tuviera diez, los celos son algo totalmente normal y natural. Así que habrá que armarse de paciencia.

Y por último, ¿cómo me las arreglaré con dos? El postparto es un mal aliado, las hormonas se vuelven locas y una se vuelve de lágrima fácil. Intento convencerme a mí misma de que no me derrumbaré en ningún momento, que tendré una paciencia infinita, que no me entrarán unas ganas locas de llorar a moco tendido, que no sacaré mi genio ante cualquier minucia… ¡pero a quién quiero engañar! No soy superwoman, no soy doña perfecta, una mamá también es una persona humana. A veces parece que por ser madre no puedes permitirte equivocarte o que tienes que tener siempre tu carácter bajo control pero, lo siento, una es como es y soy de las que piensan que mejor sacar lo que se lleva dentro. Desahogarse es bueno, va genial, te quedas en paz contigo misma, si no luego las cosas se enquistan y se hacen cada vez más y más grandes hasta que explotan en el peor momento, ¡al menos después del parto tienes la excusa de las hormonas!

¿Y a vosotras seáis primerizas o no, qué os preocupa o preocupaba cuando ibais a tener a vuestros peques?

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12 comentarios en “No soy primeriza pero tengo muchas dudas

  1. No te preocupes por adelantado, no sirve de nada. Date cuenta de que no hay nada que puedas planificar, es decir, puedes ir con ideas de lo que quieres pero lo que suceda después, no lo vas a saber…yo al revés que tú, quería dar a luz con epidural porque el primer parto fue maravilloso, y cuando llegué al hospital tan dilatada y no me la pusieron, me frustré por el dolor que sentí en el expulsivo… Y aún así, no soy quién para quejarme de partos. También tuve episiotomía en el primero y, lo que sí hice, fue informarme de cómo evitarla en el segundo. Hice el masaje perineal y me libré, pero puede que otra mujer no se libre en el segundo parto, nunca sabes.
    En cuanto a tu otro hijo, yo no me preocuparía, los celos suelen sentirlos más mayores. No le dés vueltas al hecho de tener que estar pendiente de dos, llega el momento y se puede con todo, de verdad. Y no te agobies, si tu peque se queda bien atendido los días que tú faltes, no te extrañará tanto como piensas, de verdad. Yo ya lo pasé una vez y en un mes lo volveré a pasar y estoy super tranquila, como lo estaba cdo iba a nacer el segundo… Se que se van a quedar encantados con sus abuelos, su papi les llevará al cole y guardería… y tan felices!

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    • Supongo que tienes razón y no debo agobiarme, de hecho no ayuda en nada, creo que esta semana me he convertido en una dramamamá 😉 . A ver si recupero la cordura y me relajo un poco. Espero que tengas razón en cuanto al mayor, si le veo bien no me quedaré tan preocupada. Y respecto al masaje perineal creo que no he sido suficientemente constante por lo que ya veremos. Estoy totalmente de acuerdo contigo en que no sirven de nada las ideas preconcebidas porque luego nada es como te lo esperas. Mucho ánimo que a ti también te queda muy poquito!

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  2. estoy igual que tu. este embarazo no me da tiempo a hacerle nada de caso al bebito de mi interior. Y miedo me da dejar sola a la beba esos días de hospital, vaya cambio de golpe. Todas las madres dicen que en unos días uno se adapta a la rutina. No sé de donde pero se sacan fuerzas, que poco te queda, espero que te vaya genial el parto!

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    • Es que no tiene nada que ver el primer embarazo con el segundo, y para nosotras los “mayores” siempre son peques. Yo tampoco sé de dónde sacan las fuerzas pero seguro que de alguna parte las sacaremos ¡Muchas gracias por los ánimos!

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  3. Ay… ¡Cuánto me ha gustado leerte! Yo soy mamá primeriza y con lo sobrepasada que me he visto en según qué momentos te cuento que ni me imagino siendo ‘secundiza’. Yo después del parto me sentía fatal, físicamente como si me hubiera atropellado un trailer de trailers. Emocionamente o mentalmente no estaba en este mundo. Cada vez que recuperaba mi conciencia al pensar en todo lo que estaba pasando me derrumbaba.
    Me sentía sola, me sentía culpable de no haber tenido el parto perfecto, me sentía la peor madre por no saber darle el pecho a mi hija… Y los comentarios del personal no ayudaban. Por bienintencionados que fueran hay gente que parece que tiene un don especial para meter la pata.
    Lo único que te puedo decir es: llora todo lo que tengas que llorar, saca tu genio las veces que quieras, vive tu parto sobre la marcha y sin juzgarte. Y sobretodo rodéate de quienes sabes que te comprenden. Escríbe(me) todo lo que quieras si eso te hace sentir mejor.
    Un beso y muchos ánimos.

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    • Me alegro de que te haya gustado y de que te hayas sentido un poco identificada. No hay que sentirse mala madre por no poder hacer aquello que habías planeado, yo pese a todo, pese a que las primeras semanas había momentos en que me entraba la llorera sobretodo al tener problemas con la lactancia y no saber cómo solucionarlos, fueron unos momentos muy felices y volvería a revivirlos una y otra vez. Esa sensación de pasar de dos a tres no se me olvidará nunca, es algo precioso. Creo que hay que ser positiva, pero no idealizar nada, no podemos pretender que al convertirnos en madres nos transformaremos en mujeres perfectas, nuestros defectos desaparecerán y podremos con todo. Hay que dejarse ayudar, intentar relativizar los problemas y sobretodo ser una misma y no dejar que nadie te haga dudar de tus decisiones.
      Me ha hecho gracia lo de que no te imaginas teniendo otro, yo siempre he tenido claro que quería tener más de uno y que se llevaran poquito, pero si te digo la verdad hasta que mi hijo no cumplió un añito más o menos, no me imaginaba teniendo otro al cabo de unos meses, lo veía tan pequeño, me requería tanto que llegué a dudar de sí tenía claro querer que se llevaran tan poco. ¡Pero cambian tan deprisa! ¡Y son tan adorables! Que luego te entran ganas de tener más y aquí estoy, a punto de tener el segundo. Muchas gracias por los ánimos! Un abrazo!

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  4. Ya me lo decía mi madre en el primer embarazo, disfruta de la tripa y cuídate, que con el segundo no es igual.
    En el primer embarazo no tenía miedo al parto y en este tampoco, siempre me ha dado mucho más miedo el después del parto, y ahora que van a ser dos, con más razón.
    Y yo tampoco tengo ningunas ganas de separarme de Peque, a ver qué tal se nos da.

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